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Primer sermón de la abuela

Mi madre esta haciendo su estudio bíblico en El Centro de Entrenamiento Bíblico de Colombia, RHEMA-CEBCO. Y en la materia de Homiletica le dejaron la tarea de hacer un sermón. Pues aquí va el primer sermón de mi madre.

FUNDAMENTO DEL SERMÓN

TEMA MACRO: El amor

TEMA ESPECIFICO: LA REGLA DE ORO

VERSICULOS: MATEO 7:12, LUCAS 6:31, ROMANOS 13:8, GALATAS 5:14, 2 SAMUEL 12 Y MATEO 5:14-16

NECESIDAD: El mundo en este momento está presentando una situación terrible de egoísmo, cada uno piensa demasiado en sí mismo, dando rienda suelta a la codicia. No importa lastimar a otros con tal de conseguir el propio deseo, hay ceguera y no hay temor de Dios.

SE UN FARO, NO UN FAROLERO

Faro encendido

Quiero partir de que como personas tenemos una fuerte tendencia a analizar a otros, pero con actitud de crítica y no de edificación. En el interior se presenta una irritación por ver que “están tan ciegos!!”, pero el Señor en su dulzura deja ver que lo que tanto observamos en otros por lo general esta en nosotros. Cuando hacemos esto lo que realmente dejamos ver es que no nos amamos como Dios nos ama, por lo tanto no podemos amar a los demás como Dios dice.

Siendo cristianos podemos llegar a ser faroleros y no faros de luz. Cuando pretenciosa mente hablamos la palabra de Dios para martillar en la vida de otros, más no para que se nos note un cambio genuino en nuestras vidas. Debemos pedir a Dios que coloque en nuestro corazón una gracia de misericordia para aplicarla a otros y a nuestra propia vida.

En 2 Samuel 12 nos da un ejemplo de como el rey David atendiendo a su deseo y egoísmo no tuvo en cuenta el propósito con el cual Dios lo había ungido rey. Dio rienda suelta a su codicia tomando la mujer ajena “la única corderita”, de su siervo Urias Heteo y eso lo llevo incluso al homicidio.

Al igual en este tiempo podemos codiciar o envidiar los bienes, e incluso los talentos ajenos sin importar las consecuencias que llevan a la destrucción de la sana paz que Dios ofrece.

Es tiempo que alcemos la voz como Natanes, para exhortar inteligente mente y con amor a esta humanidad influenciada por el consumismo y la falsa realización del mundo. Pero primero pidiendo a Dios, nos conceda tener un Natan interior que nos confronte para andar rectamente en integridad, y así tener verdadera autoridad.

No puedo ser un faro si mi luz no brilla y mi luz es Cristo. El Señor dice en Mateo 5:14-16 14 “Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. 15 Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo.”

Jesús nos invita a ir mas allá, no solamente a no hacerle a los demás lo que no queremos que nos hagan, sino mejor aun producir un bien en las demás personas aunque creamos que no lo merecen, pero un bien como dice la palabra, edificando su espíritu y no alimentando el deseo de su carne, y esto se logra únicamente orando, pidiendo revelación a Dios de la manera en cómo se debe hacer y siendo prudente al hablar. Jesús dejo un ayudador para hacer su voluntad, el Espíritu Santo, quien pone el querer como el hacer de la buena voluntad del Padre, cuando acudimos pidiendo su ayuda, él nos capacita para ser Natanes en este tiempo, y tener en cuenta la regla de oro como Jesús la formula, es el fundamento de la bondad y la misericordia activas, como la que Dios nos muestra cada día. Que la luz de Cristo rompa nuestro egoísmo, para que día a día podamos realizar acciones buenas y misericordiosas hacia otros y hacia nosotros mismos. Dios los bendiga.

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El amor como Dios lo ve

Tu, yo, los medios de comunicación, las culturas, el mundo entero;  podemos tener diferentes conceptos de lo que es el amor. Pero aquí te dejo lo que Dios dice en su palabra sobre el amor:

Y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de qué enorgullecerme,  pero no tengo amor, de nada me sirve.




Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso,  ni grosero, ni egoísta;  es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad.  Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.

El amor jamás dejará de existir. Un día el don de profecía terminará, y ya no se hablará en lenguas, ni serán necesarios los conocimientos. Porque los conocimientos y la profecía son cosas imperfectas, que llegarán a su fin cuando venga lo que es perfecto.



Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre, dejé atrás lo que era propio de un niño. Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo, y borrosamente; pero un día veremos cara a cara. Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día conoceré a Dios como él me ha conocido siempre a mí.


Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.

1 Corintios 13

Todo cambia cuando empiezas a vivirlo de esta manera.