SUEÑOS ROTOS

Como los niños traen con lágrimas sus juguetes rotos, para que los remendemos, traje mis sueños rotos a Dios porque él era mi amigo.

Pero luego, en lugar de dejarlo en paz para que trabajara solo, estuve por ahí y trate de ayudar de formas que eran mías.

Finalmente se los arrebate y llore, *como puedes ser tan lento?*. Hijo mío, dijo él, que podía hacer?, nunca los soltaste* (anónimo)

Cuando confiamos en Dios lo suficiente como para entregarle nuestros sueños rotos. *no solo los volvemos a recibir restaurados en forma gloriosa, sino que también se nos entrega un adicional sorprendente*.

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