Las palabras tienen poder

Te quiero contar algo que descubrí hace algunos años. ¿Sabias que los niños creen lo que se les dice?  Cuando era pequeña y aun siendo una preadolescente me acostumbraron  a que la empleada que estaba en la casa me tendía la cama, me recogía el reguero de ropa, me lavaba los platos, en fin…. no tenía que mover un dedo para hacer nada, solamente me dedicaba a jugar y estudiar, más o menos.

Un día escuchaba que me decían “eres una desordenada” bueno, era verdad en ese tiempo, ya que nadie me había enseñado como era ser ordenada.  Si recibía el ejemplo de mis padres, pero eso me comprobó que no era suficiente, es necesario que te entrenen.   Si, yo se que algunas personas nacen con ese don y sin que se les diga son muy ordenadas, pero bueno este no era mi caso.  Fui creciendo con esa idea en mi cabeza al punto de que lo creí.  Siempre decía, trabajare muy duro y así pagare una empleada que se encargue de eso, problema resuelto.

En uno de los  últimos trabajos que tuve recibí una gran sorpresa, les voy a contar porque.

Se trataba de reorganizar el departamento de lista de bodas, que hasta el momento no tenía pies ni cabeza, ningún supervisor duraba allí más de cuatro meses. Como decimos en la jerga popular era todo un chicharrón, y como siempre he sido de desafíos acepte el reto.

Dure en este cargo un año, fue muy difícil, pero recuerdo muy bien que cada mañana al entrar a mi trabajo, cuando no había nadie, oraba pidiendo a Dios que me ayudara, pues la verdad no sabia como hacerlo.  Empecé con una auxiliar a mi disposición y al final termine con tres.  Fue una buena experiencia, dura si, pero valió la pena ya que esta me abrió la puerta para el cargo que siempre quise.

Pero eso no fue lo más importante, al terminar ese  año,  mi jefe me dijo: Oye Adriana tu eres la mujer más ordenada que yo he conocido en mi vida, a lo cual no pude evitar soltar una risa y responderle: No me diga eso jefe,  si yo siempre he sabido que soy muy desordenada.  El me contesto: Pues déjame decirte que eso no es verdad.

Puedo decir que fue uno de mis días más bonitos, ya que la mentira se rompió.

Entendí que las palabras tienen mucho poder, dice en Santiago 3:2-5

Todos cometemos muchas fallas, pero solo quien es capaz de dominar su lengua, es una persona madura y puede dominarse a sí mismo.
Al caballo podemos dominarlo, y hacer que nos obedezca, si le ponemos un freno en la boca.
Algo parecido pasa con los barcos. Por grande que sea un barco, y por fuertes que sean los vientos que lo empujan, el navegante lo dirige con un timón muy pequeño.
Y lo mismo pasa con nuestra lengua. Es una de las partes más pequeñas de nuestro cuerpo, pero es capaz de hacer grandes cosas. ¡Es una llama pequeña que puede incendiar todo un bosque!

Esta verdad me preparo para empezar a hablar bien como madre.  Trato de ser muy conciente en las palabras que dirijo a mis hijos, si veo que Samy esta desobedeciendo no le digo: Como eres de desobediente.  Pero si le digo: Samy no hagas eso, tú eres un niño obediente.  Y así lo he hecho con cada uno de mis hijos, como se que están en formación  declaro lo que espero de ellos, esto también es  fe:  Heb 11:1  Fe es estar convencido de que algo existe, aun cuando no podamos verlo. Claro hay ocasiones en que no le atino, pero intento todo el tiempo  estar despierta en cuanto a lo que hablo, como digo lo intento…

Estas son algunas palabras o más bien frases que declaro sobre mis hijos de acuerdo a lo que veo en sus temperamentos:

Sobre Cati:

Tú eres una niña limpia de manos y pura de corazón, la que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Se que recibirás justicia y bendición.

Sobre Juli:

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Dios estará contigo.  No te apartes de su palabra, porque El te ayudará a tener dominio de ti mismo.

Sobre Samy:

Porque tu obediencia  ha sido notoria a todos, así que me gozo de ti; pero quiero que seas sabio para el bien e ingenuo para el mal.

Sobre Dany:

Aprenderás a contentarte cualquiera que sea tu situación.  Sabrás vivir humildemente y sabrás tener abundancia, pero teniendo o no teniendo serás uno siempre;  sencillo y humilde de corazón.

Espero esta experiencia te sea útil, y declares buenas palabras sobre ti,  sobre tu vida y sobre las personas que te rodean.  Créeme las palabras tienen un poder que tu no te imaginas, la vida y la muerte están en el poder de la lengua.  Te invito a que vivas la mejor vida

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7 comentarios en “Las palabras tienen poder

  1. Dios la ilumine cada dia para que siga escribiendonos estos bellos comentarios que nos ayudaran a vivir felices
    Dios la bendiga junto a su familia

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