Cómo lo hacemos?

Cuando comenzamos nuestro Homeschool Juli tenia 4 y Cati 6 y ambos tuvieron la oportunidad de pasarse por el Jardín infantil antes de ese tiempo.  Para Cati  fue muy fácil aprender a leer, pues tiene el gusto innato por la lectura, mientras que para Juli no, ya que tendía a distraerse.

Recuerdo que en la época de aprender las vocales, Juli no se podía aprender la e entonces recurrimos a un juego con unas letras de foamy donde yo me ubicaba a dos metros de el  y le decía: Juli tírame la a, ahora la i, la u y así lo fuimos haciendo con todo el abecedario, el se divirtió y aprendió.

También hubo otro juego que nos inventamos para identificar los objetos y las letras en las palabras.  En la sala escondía varios papeles con dibujos y la palabra correspondiente escrita, los pegaba con cinta uno debajo de la mesa, otro detrás del sofá, otro debajo de la silla y así con varias letras (esto lo hacia sin que el me viera) luego nos ubicábamos en  su habitación y le explicaba que era como una carrera de observación, para el era muy emocionante ya que yo le mostraba la letra con que comenzaba la palabra, si era la i, el salía corriendo a encontrar el papel escondido y le daba un limite de tiempo por reloj. Por cada letra identificada había una gran barra de ovación que cantábamos Cati y yo.

Ya estando más grandecitos los ubique a los dos en una habitación y la otra la volvimos salón de clase, para Juli la escritura también fue difícil sobre todo por que se cansaba mucho.  Logramos detectar que todo chico necesita desarrollar  la motricidad gruesa, para que funcione bien la fina, por lo tanto primero hay que fortalecer el tronco, luego el hombro, codo y mano en ese orden para escribir, aprendimos unos ejercicios que ayudaron, aunque realmente no le apasionaba. Un día después de intentar muchas cosas para que cogiera el gusto por la escritura, me sorprendió con una plana muy larga y bien hecha, a lo cual le pregunte con gran admiración: Como lo hiciste?, el soltó su lápiz y coloco sus manos detrás de la nuca en actitud de sobrades mirándome me dijo: Mami es que Jesús me ayudo. La verdad a partir de ese día comencé a sentirme más aliviada.

En esa habitación coloque un tablero   y a cada uno lo ubique en escritorios separados dándose la espalda, primero le explicaba a uno y le dejaba un ejercicio, mientras le explicaba al otro y así intercalaba, trataba siempre de que fuera en la mañana para luego salir a divertirnos al parque.  Cuando nació Sami fue un poco más difícil, ya que por ser tan pequeño nos distraía, entonces nos tocaba aprovechar cuando hacia su siesta, y cuando estaba despierto sacaba una caja de juguetes que solo aparecía a la hora de estudiar, esto me ayudaba a mantenerlo entretenido un buen rato.

También descubrí que el fuerte de Cati es su buena memoria, de ahí la facilidad con las áreas de Español, Ciencias, Sociales e Inglés; aunque no tanto con  las matemáticas, pero practicando le ha cogido el tiro, caso contrario en Juli para quien las matemáticas se facilitan, y también el Inglés.  Juli estudia con un curso autodidacta que tenemos, y Cati con el curso que ofrece el Sena virtual, es muy bueno y es gratis.

Poco a poco desde pequeños trate de dejarles tareas que desarrollaran solos y así ejercitar el hábito de ser autodidactas, al principio no fue ni cinco fácil, pero así como una disciplina deportiva al iniciarse es muy agotadora, solo la perseverancia y la paciencia logra el objetivo. Para cuando nació Daniel fue prácticamente imposible sentarme a enseñar,  pero fue fácil que asumieran su estudio.  Cada uno programa sus actividades y me comentan como las van hacer, yo doy sugerencias y siempre recalco el compromiso con la colaboración en casa, para el tiempo de juego no tengo que recordarles, pero no lo pueden disfrutar hasta cumplir lo propuesto.

Utilizamos libros por unidades que van desarrollando, lo que no entienden se los explico y si no lo sé lo investigamos.  Para matemáticas en este tiempo un joven estudiante de Ingeniería, les dicta tres horas a la semana y realmente he visto el avance.

De esta manera he logrado no estar cargada, pues hubo épocas en que pensé que yo era responsable de que el estudio fuera algo muy divertido para ellos, preparando actividades y materiales, se que esto ayuda y se necesita siendo muy pequeños, pero en la edad en que están Cati (12) y Juli  (9) antes me echan una manita con los chiquis, ya que disfrutan jugar a ser los profesores.  Hoy entendí que el estudiar para ellos es un legado, responsabilidad y gusto que debo ayudarles a ejercitar.

También se que en la vida habrán cosas que no serán divertidas y que deberán hacer y no tendrán a mami para que se las facilite. Es bueno el hábito, como decían las abuelas después de la obligación es buena la diversión

Aquí una lista que Juli hace por iniciativa propia, la cual me muestra al final del día para que yo se la firme. Hay días que aflojamos pero seguimos retomando.

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