Dios posee toda la sabiduría y sabe repartir en maneras singulares. En la biblia se habla de la multiforme sabiduría de Dios. (Ef. 3:10). Es un principio divino.
Una expresión de esta sabiduría la encontramos en el libro de génesis (Gen. 2: 19 y20). Dios nos muestra aquí, que Él ya había dado a Adán tremenda capacidad, puesto que el hombre fue capaz de dar el nombre correcto a cada animal según su especie, tipo, etc. Dios puso en el hombre una sabiduría que conectada a una vivencia particular, encuentra la expresión apropiada. Así ocurre con la sabiduría en las interrelaciones humanas para los nacidos de Dios.
Basados en el amor, en el interior de cada persona está la sabiduría de Dios que esta revivida en quien es hijo de Dios en Cristo Jesús. Para los nacidos de Dios en Jesucristo es aún mucho más posible la manifestación pura del amor de Dios salvador. Buscando un ejemplo apropiado me doy cuenta que la expresión del amor es individual en cada persona y en particular en los hijos hacia papá.
Para quien no es nacido de Dios en Jesucristo es posible tener manifestaciones afectivas aún muy profundas e intensas desde el alma pero no le es posible amar desde el espíritu, pues el que no es nacido de Dios tiene el espíritu dormido [Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará. Ef. 5:14] y solo puede usar el alma. Aquel redimido por Jesucristo vuelve a tener el espíritu vivo, tiene a Jesús en el espíritu por el Espíritu Santo y así el amor divino (no solo el humano) en su interior. Por tanto, es capaz de amar desde el espíritu con generosidad superando el amor simple humano que fluye del alma y es egoísta.
Volviendo al amor de los hijos a padres, he tenido gracias a Dios, la preciosa posibilidad de su favor sobre mi hogar. Al estar yo mismo en CRISTO, la cobertura espiritual toma a mi familia.
Como mayores de siete años tenemos mayor conciencia y por ello cada uno debe estar en Cristo personalmente, pero entendiendo que a mis más pequeños hijos, la cobertura y gracia los abarca dándoles sobrenaturalmente la capacidad de amar desde el espíritu, por legado espiritual [Si crees en el Señor Jesucristo son salvos tú y toda tu casa Hechos 16:31]. De tal manera los mayores y menores de siete años estamos conectados a la misma realidad espiritual y en este caso en especial, conectados al amor de Dios.
El mayor impacto.
Después de estar fuera de casa más de dos horas promedio y aún por días, la entrada al hogar es una de las cosa que más me gusta. Cuando mi familia identifica mis pasos en la escalera afuera del apartamento, normalmente no alcanzo a abrir la puerta cuando todos están adentro listos con un abrazo y un beso. Además noto que la expresión particular de cada quien, mi esposa, mi hija Catalina, mis hijos Julián Ricardo, Samuel David y Daniel Esteban es bien personal. Cada uno tiene su “TOQUE”, su “SABOR” individual, su propia sabiduría en el mismo abrazo en el beso, en las palabras, en lo que emana de cada corazón. Alabado Dios por eso.


